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Enfoque Sobre Antiguos Alumnos

Mike Cronin es un padre de tres hijos que vive actualmente en Georgia. Le pedimos que nos contara sobre sus experiencias con CASW y el papel que nuestros programas desempeñaron en su vida. Según nos dijo:

Cuando yo tenía 10 años, mi madre, mi hermana y yo nos mudamos de Bay Ridge, Brooklyn a Washington Heights, inspirados por Lola Gallo de CASW, quien mi madre conoció en un campamento de verano del programa YMCA. Cuando nos mudamos, nos inscribió en todo lo que ofrecía CASW— en las clases culturales durante el fin de semana a cargo de la Sra. Gallo, en las clases después del horario escolar, y en el campamento de verano entonces dirigido por Judy Rajek. Para mí, CASW se convirtió en un lugar seguro y divertido y en una alternativa saludable preferible al quedarme solo con mis amigos en la calle. Hoy en día el vecindario a cambiado pero en los anos 80’s un joven varón como yo corría un gran riesgo ya que prevalecían las drogas, las pandillas, la pobreza, la delincuencia, y la violencia. Todo esto nos exponía a malos ejemplos y malas influencias. La agencia CASW me pudo proporcionar a mí como niño y como adolescente una alternativa saludable y positiva a la criminalidad glorificada de la calle. Los programas culturales de la agencia despertaron en mí y en los otros jóvenes el interés en futuras carreras, hobbies, e intereses que pensamos que nunca estarían a nuestro alcance. CASW nos ayudó a entender que podríamos abrirnos campo fuera de nuestro vecindario.

Con el tiempo, me gradué como estudiante en CASW a empleado de la agencia. Fue mi primer trabajo. Éramos tres (Dominick Bioh, Louis Regus, y yo). Desempeñábamos la tarea de empleados dedicados a buscar cualquier cosa que se necesitara— lo que en inglés le dicen go-fers. Nos compensaban con un pequeño estipendio y un almuerzo de pizza, pero fue a través de ese primer trabajo que aprendidos la importancia de la puntualidad, de la responsabilidad de completar una tarea, y, los mas importante, de enorgullecernos por nuestros logros personales. He perdido el contacto con Luis, pero dos de los tres miembros originales de nuestro equipo hemos tenido gran éxito como adultos, gracias, en gran parte, a CASW. Dominick es un médico con una práctica privada en Manhattan, y yo soy Director Regional de Ventas para una empresa privada de software. Sin CASW, mi vida, y las vidas de muchos otros, podrían haber resultado muy diferentes. Afortunadamente, CASW sigue en pie como un oasis dentro de la jungla de cemento de Nueva York y continúa enseñandole a los niños de mi viejo barrio que la única limitación es la que existe en sus propias mentes.